Ópera prima
Pisos vacíos

 
  Opera Prima

Rafa Russo es un hombre de guiones de cine, pero que es capaz en uno de sus cuatro cuentos de “Pisos vacíos” –su primera ...

 
 


obra publicada- de dibujar desnudos en la cama con un rotulador negro el contorno de una mujer en el vientre de una muchacha.

Es capaz en cada cuento de darle solvencia y elegancia al pensamiento, le vas siguiendo sus cuatro historias un poco de la mano con un lenguaje llano y estético.

La persiana atascada desata una pasión feroz, inalcanzable. Luego del placer ella se encierra en el baño hasta que él se marche y hay como la sana vergüenza del erotismo bien contado.
Hasta consigue que “la tristeza bien contada no sepa amarga” porque la amargura está en quienes están tristes no en la tristeza en sí. Hay un pudor y un orgullo en cada relato, en cada párrafo, todos con una base empírica detrás.

La descripción de cada personaje femenino tiene como una línea, una silueta propia, perfecta e inimaginable. Y una observación, como la de esa muchacha de la tienda de revistas que siente mirada de una forma especial porque “la estaba pintando con sus pupilas”, ese hombre que compraba cuadernos de sudokus.

Precisamente lo más cualificado de esta serie de cuentos es que tienen una unidad de autor manifiesta, firme, pero a la vez un matiz tan propio en su temática que realmente apuntan en Rafa Russo, un buen escritor, un excelente cuentista.