"Ven, y pondremos verdes a los vencedores" |
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embargo, voy cada vez más despacio y además mis movimientos son más equivocados.
"Ven, y hablaremos de las cosas de siempre. Todo eso vengo haciendo en este rato largo que ya tengo con el pequeño inconveniente que tiene la vida que pasa y termina y ya no viene luego. Yo aquí estoy más tieso que un ocho, más mío que nadie, más presente, con más dudas pero a lo mejor más calidades humanas, esas que te dan al hacerte viejo. Los demás te engañan, te dicen que tú no eres viejo porque vas como puedes amueblándote los mimbres enredados del cerebro que te dieron, yo me apaño con los libros, y como veis con un libro escrito en verso que termina por decírmelo casi todo. Hasta me avisa, para cuando yo venga aquí a hablar de las cosas de siempre, me da permiso para explicar con las mujeres la larga tradición que tengo con ellas, de quererlas, de llamarlas, de contestarlas como si tuvieran siempre “el pubis convertido en alga” que cuenta Kirmen Uribe. Ya lo veis mi fracaso, que me ganen de una vez los vencedores pero me dejen al menos, fijaros, moverme como pueda pero estar contento, que no sean capaces de quitarme el sueño luego, ya que deben vivir los sueños en lugares donde nunca duermo; porque, además, no nos engañemos la Medicina no ha descubierto prolongar la vida, sino acercar la muerte lentamente hasta que te des cuenta. Por eso todos los que estamos más cerca posiblemente de ella, sólo pedimos un respeto y un cariño. (…”no quiero promesas, no quiero disculpas/tan sólo un gesto de amor”…) Estamos, los viejos, cruzando cada día un posible nuevo riesgo, porque sin riesgo ni puedes vivir ni te vale la pena aunque pudieras. Aparece su consecuencia de repente, y tú no la habías llamado ni sabías la naturaleza de cómo iba a ser luego. A lo peor terrible. No lo puedo evitar en esta especie de homenaje a Uribe al leer tantas veces sus poemas, que me haya dado cuenta que no acabo de arreglarme con las dudas, que las sigo teniendo, que lo único que sé para solucionarlas, aparte de estar tantos ratos leyendo libros y contándolos luego, que no existen vencedores ni buenos, ni morales de línea recta que nunca sabe uno quién la ha puesto. Están y seguirán estando esas dudas y lo único que podemos hacer, lo único, es arreglárnoslo como hacían antes, como he hecho yo luego, desde aquella tarde en una silla de ruedas y malos vaticinios para el movimiento, queriéndonos entre varios con la tecnología a cuestas: los blogs, los nick’s, los mails, la caligrafía enterrada para siempre y el impacto de ese correo electrónico en que a veces no te vale para tragártelo estar más tieso que un ocho. …”Todavía tengo la postal que envió desde la mili: Ahora es lo mismo: yo bien, tú bien, ya no pido cien sino las palabras de amor que hay en los comentarios de mis post de ellas. Puede que me sirvan para arreglarme mis dudas que todavía tengo dentro |
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